“Las chabolas, ciudades del mañana”
De la charla con Antonella me quedo con el titular: ‘Las chabolas de hoy serán las ciudades de mañana’. Según ella, en países en vías de desarrollo cada día miles de personas se van a vivir a la ciudad. Muy pocos tienen dinero para aprovechar la oferta inmobiliaria del lugar y se construyen un techo en una tierra que no les pertenece, creando barrios de chabolas. En este momento, hay 1.000 millones de personas en el mundo que viven en estas condiciones. Serán 2.000 millones en una generación. No se puede entender el futuro de las ciudades si no se entienden las chabolas y la vida en ella”. 
¿Y qué vida hay en ellas? “En las chabolas existen sistemas de convivencia solidario; todo el mundo tiene un trabajo; hay vitalidad y creatividad; existe una urgencia por salir de la pobreza e ilusión por conseguirlo. Los vínculos sociales son muy fuertes; prima un sistema participativo; los servicios están basados en la confianza (como prestar dinero, cuidar de los niños, etc.); funciona el trueque y la puesta en común de bienes”.
Según su teoría, ¿este sistema primará en las ciudades de mañana? “La idea de fondo es la pobreza, un entorno experimental para lo que va a pasar en el Primer Mundo en menos tiempo de lo que creemos. La falta de agua, energía y comida obligan al hambre a buscar sistemas más flexibles, ligeros, baratos, sostenibles de vivir. Vete a una chabola para ver los sistemas de prestarse dinero que un día emplearemos aquí. Son sistemas basados en la confianza y las relaciones humanas, que terminan siendo más eficaces y rápidos que los bancos. Vete a una chabola para ver mujeres auto organizarse para cuidar a los niños. O para ver “ingenieros” de calle circulando a reparar los televisores o motores rotos. El Tercer Mundo es un laboratorio de soluciones para nuestro futuro. Y entre ellas la cultivación de la propia comida”.
¿No es un poco exagerado pensar en esa economía ‘chabolista’ como el método para prosperar en el futuro? ¿La pobreza para alcanzar la riqueza?
“Esas 45 personas que cada hora llegan, por ejemplo, a Mumbai del campo, a pie, en bici o en carros, salen de un entorno, el rural, donde su pobreza era invisible. Pero la ciudad lo pone todo en círculo, todo en evidencia. La pobreza entra en un sistema, una densidad humana de convivencias e ideas, que empiezan a progresar. Yo he visto esto en Mumbai, Shanghai, Lagos. Hay
ilusión, esperanza, vitalidad. También he visto chabolas en Brasil donde había aire acondicionado y antena parabólica. Si que hay droga, violenvcia y enfermedades. Pero también un sistema de vida participativo que en este momento veo como el único sostenible”.
“Las chabolas, ciudades del mañana”
De la charla con Antonella me quedo con el titular: ‘Las chabolas de hoy serán las ciudades de mañana’. Según ella, en países en vías de desarrollo cada día miles de personas se van a vivir a la ciudad. Muy pocos tienen dinero para aprovechar la oferta inmobiliaria del lugar y se construyen un techo en una tierra que no les pertenece, creando barrios de chabolas. En este momento, hay 1.000 millones de personas en el mundo que viven en estas condiciones. Serán 2.000 millones en una generación. No se puede entender el futuro de las ciudades si no se entienden las chabolas y la vida en ella”.
¿Y qué vida hay en ellas? “En las chabolas existen sistemas de convivencia solidario; todo el mundo tiene un trabajo; hay vitalidad y creatividad; existe una urgencia por salir de la pobreza e ilusión por conseguirlo. Los vínculos sociales son muy fuertes; prima un sistema participativo; los servicios están basados en la confianza (como prestar dinero, cuidar de los niños, etc.); funciona el trueque y la puesta en común de bienes”.
Según su teoría, ¿este sistema primará en las ciudades de mañana? “La idea de fondo es la pobreza, un entorno experimental para lo que va a pasar en el Primer Mundo en menos tiempo de lo que creemos. La falta de agua, energía y comida obligan al hambre a buscar sistemas más flexibles, ligeros, baratos, sostenibles de vivir. Vete a una chabola para ver los sistemas de prestarse dinero que un día emplearemos aquí. Son sistemas basados en la confianza y las relaciones humanas, que terminan siendo más eficaces y rápidos que los bancos. Vete a una chabola para ver mujeres auto organizarse para cuidar a los niños. O para ver “ingenieros” de calle circulando a reparar los televisores o motores rotos. El Tercer Mundo es un laboratorio de soluciones para nuestro futuro. Y entre ellas la cultivación de la propia comida”.
¿No es un poco exagerado pensar en esa economía ‘chabolista’ como el método para prosperar en el futuro? ¿La pobreza para alcanzar la riqueza?
“Esas 45 personas que cada hora llegan, por ejemplo, a Mumbai del campo, a pie, en bici o en carros, salen de un entorno, el rural, donde su pobreza era invisible. Pero la ciudad lo pone todo en círculo, todo en evidencia. La pobreza entra en un sistema, una densidad humana de convivencias e ideas, que empiezan a progresar. Yo he visto esto en Mumbai, Shanghai, Lagos. Hay ilusión, esperanza, vitalidad. También he visto chabolas en Brasil donde había aire acondicionado y antena parabólica. Si que hay droga, violenvcia y enfermedades. Pero también un sistema de vida participativo que en este momento veo como el único sostenible”.
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